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Cualquier contacto con el sistema sanitario provoca ansiedad en la persona, relacionada con el miedo a lo desconocido, a la falta de información, a la despersonalización del usuario por parte del profesional sanitario..., factores que se acentúan en el quirófano.
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La intención del enfermero de nefrología previo al trasplante renal consiste en minimizar los miedos facilitando una información detallada de lo que va ocurrir en las próximas horas y días con un trato personalizado y cálido con el paciente, se trata de cubrir todas sus necesidades y las de su familia desde el momento en que acude a su lado una hora antes de ser intervenido hasta que sale del quirófano. La mayoría de los pacientes ya agradecen el simple hecho de poder expresar múltiples dudas y miedos que han ido acumulando desde que entraron en lista de espera hasta hace unas horas cuando fue llamado para el trasplante. En esos minutos previos a la intervención se les explica, al paciente y su familia:
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Así el enfermero de nefrología indaga sus miedos, dudas, conocimientos previos, etc... Durante este corto pero intenso tiempo se establece una relación de confianza que hace más llevadero el camino al quirófano, que ya no es un trayecto en silencio y solo, sino con alguien con quien poder expresar sus temores.
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La llegada al quirófano no es tan traumática al conocer al menos a una de las personas que están ocultas tras las mascarillas y los gorros. El dejarse llevar por la anestesia no es algo tan inquietante si estásmirando a los ojos por lo menos a una persona conocida y que te recuerda que para despertar mejor de la anestesia va muy bien pensar en cosas agradables antes de dormirse. Un clima de confianza y humanidad alivia la ansiedad y borra los miedos infundados. No hay mejor anestesia que saber que se está en buenas manos. |