En la UVI

Trasplante de Corazón. Guía del Paciente.

uci.jpg (111434 bytes) Tras unos ojales de tela verdes varios pares de ojos recibirán a los tuyos cuando los abras.

No te asustes. No podrás hablar.

No recordarás nada. Te dirán algo así: Ya estás operado, todo va bien, puedes estar tranquilo, tu familia ya sabe que todo ha salído perfectamente. No íntentes decir nada.

Tampoco podrás respirar si no es obedeciendo a una máquina que sopla dentro de ti a través de un tubo que entra en tu garganta. Es muy incómodo si no te dejas llevar por ella. Es el respirador artificial

Haremos unas pruebas de tu respiración y sí ya es sufícientemente fuetie, retíraremos el tubo y el respirador. La prueba se hace con el respirador en función de "vigilancia ", así no sopla, sólo mide el aire que tu metes y sacas del pecho. Un pitido nos avisará si no es suficiente y tu puedes hacer que deje de sonar respirando más fuerte. Te ayudaremos sí tienes dificultad.

Es probable que tan sólo 15 o 30 minutos después de despertarte te hayamos quitado el tubo de la boca.

Ahora podrás toser y expulsar las flemas que se hayan acumulado. Llegó la hora de poner en práctica todos los progresos respiratorios que has hecho en casa.

A tu alrededor, toda esa cantidad de cables, tubos y lucecitas, junto con la gente de cara tapada. Te arecerá que has sido raptado por los marcianos. Tendrás un tubo en la nariz que va al estómago y sirve para administrar medicinas y alimentos. Un catéter en una arteria de una muñeca, para medir presiones y sacar muestras de sangre para hacer análisis. Otro en una vena del cuello, del que hablaremos más adelante. El catéter del brazo y la sonda urinaria ya los tenías cuando te anestesiaron.

Varios hilos finos salen a los lados del vendaje que recorre tu pecho de arriba a abajo. Son cables eléctricos que podemos usar conectando un marcapasos para gobernar la actividad eléctrica cardíaca.

Dos o tres tubos gruesos salen de debajo del vendaje, sirven para dar salida a la poca sangre que aún mana del lecho operatorio.

Otros tres cables están pegados a tu pecho y son para vigilar tu corazón y hacer electrocardiogramas sín molestarle.Varios goteros penden del techo y acaban en tus catéteres ... Aunque te parezca increíble, todos estos dispositivos no te molestarán ni producirán dolor y se te retirarán en el siguiente orden:El tubo del respirador, una vez despierto, cuando tu actividad respiratoria es vigorosa y el análisis del oxígeno de la sangre lo confirme. A veces es cuestión de minutos. La extracción puede producir tos y náuseas. Cuando cesan, nos aseguramos de que no vomítarás y retiramos la sonda nasogástrica, el tubo de la nariz, para entendernos.A las pocas horas estarás sentado, sin dolor, contento y tranquilo, leyendo el periódico, o haciendo tus ejercicios respiratorios.Al día siguiente te quitaremos los drenajes del pecho, la sonda urinaria y los catéteres arterias y venoso de los brazos.

Te irás a la planta unos días más tarde, sólo con los cables para el marcapasos y el catéter del cuello.

Desde el segundo día podrás andar y ducharte.

Seremos muy insistentes con el asunto de los ejercícíos respiratorios, sabemos que incluso producen algo de dolor, pero debes esforzarte y ser perseverante.

Puede que te encuentres raro, con un humor cambiante o lagunas en la memoria, es normal en esta situación, se te pasará enseguida.

Esta cadencía de acontecimientos es la más habitual, pero cada uno tiene su ritmo de recuperación. Aunque en tu caso sea más lento no indica que las cosas vaya ti peor.