A nuestros pacientes
...de todo corazón.

Trasplante de Corazón. Guía del Paciente.

Mi corazón se rompió, estoy seguro, el día que mi hijo sufrió aquel accidente de tráfico. Falleció poco después y... no pudimos donar sus órganos... aún no había trasplantes. Desde entonces padecí varios infartos, anginas, miedos, nocbes horribles y muchos ingresos en el hospital.

Hoy lo síento como sí todo hubiera sido un mal sueño, todo menos la ausencia del chico.

Desperté con aquella voz.. ¡Antonio, ya está operado, ya tiene su nuevo corazón!.

Ahora me parece increíble, todo es distinto, he recuperado las ganas de vivir porque disfruto de estar vivo.

Me dicen que he tenido mucha suerte; ni una complicación, ni un rechazo... a mí, la verdad, me parece que es el resultado lógico de un magnífico trabajo, pero sé que no siempre es así y en efecto, me siento afortunado.

Me encuentro en tan buena forma que sí no estuvíera jubilado, de buena gana volvería a trabajar.

Quiero aprovechar para anímar a los pacientes que tienen dudas o temores ante el trasplante. Yo sólo puedo decirles que si me lo aconsejaran, volvería a trasplantarme mañana mísmo.

Por supuesto, me siento orgulloso de ser el primer gallego con un corazón trasplantado en Galicia.

Gracias al Equipo de trasplante cardíaco del Hospital Juan Canalejo ya hay otra cosa para la que no es necesario salir de Galícia.

Antonio Peña

Pnmer trasplantado cardíaco en Galicia (Abril 1991).
Extracto de una entrevista sostenida en Febrero de 1993. 


Presentación

La convivencia con nuestros pacientes trasplantados nos ha hecho sentir la inquietud que produce en ellos un protocolo aparentemente complejo.

Este libro quíere ser la respuesta a esta inquietud. Pretende aportar conocimientos, confianza y soluciones. Aspíra a ser un compañero de camino y a hacerlo más llevadero.

La idea partíó del grupo de trabajo de trasplante cardíaco e inicialmente se me adjudicó la elaboración quizá por azar.

Su redacción ha supuesto un pequeño esfuerzo y una gran satisfacción. 0 aún más: un verdadero placer.

Me he preguntado por qué, hasta que caí en la cuenta de que un trabajo de este tipo, desde su escasa valía, cuenta en ajustadas proporciones, con aquellos tres elementos, que para Bertrand Russell constituían la razón para estar vivo: inquietud científica, solidaridad con los semejantes y sensíbilídad estética.

Deseo que cumpla la función para la que fue concebido, pero sí lo hace, será gracias a las aportaciones de mis compañeros y amigos:

Antonio Peña, Alberto Juffé, Balbina Mouriño, Fifo Hermida, Gonzalo Pradas, Isabel Poísa, jose Manuel López, ,María Sabater y Paz Ondina.

 

Salvador Fojón

A Coruña. Febrero 1993