Apendice III: Autocontrol del diabético

Trasplante de Corazón. Guía del Paciente.

Normalmente la glucemia, la cantidad de glucosa en sangre, se controla, porque una glándula, el páncreas, produce una sustancia llamada insulina que extrae la glucosa de la sangre. En la diabetes la glucemia es elevada porque la acción de la insulina es insuficiente.

La glucemia sube a expensas de los alimentos y baja con el ejercicio físico.

Si el páncreas no puede hacer un buen control, tenemos que dárselo hecho nosotros y por ello el diabético debe ser ordenado y metódico en su vida.

  • Debe hacer una dieta que le permita mantener su peso ideal.
  • Debe comer siempre a las mismas horas y la misma cantidad.
  • Debe dormir siempre a la misma hora y el mismo tiempo.
  • Debe hacer siempre el mismo ejercicio y con igual intensidad.

Con estas cuatro normas, la necesidad de insulina es siempre igual y la cosa es fácil.

A veces todo se complica si se añade una enfermedad, una operación o cualquier otro imprevisto metabólico, pero entonces ya intervenimos nosotros.

 La insulina no existe en pastillas. Hay que inyectarla bajo la piel. Se usan unas agujas finísimas que no duelen y se pincha sobre un buen pellizco de piel y grasa.

Es imponantísima la exactitud en la dosis. Las jeringuillas son especiales y además de las marcas normales en cc. (mejor dicbo en décimas de cc porque son muy pequeñas) tienen otra escala en unidades de insulina. Usa esta última.

Hay distintos tipos y marcas de insulinas. Tienen muy distintas propiedades. Utiliza sólo la prescrita por tu médico.

Generalmente son de acción prolongada, duran unas 12 horas y se ponen antes del desayuno (como media hora antes) y de la cena. La dosis de la mañana suele ser aproximadamente el doble de la de la noche.

El lugar del pinchazo debe de cambiarse siguiendo algún orden. Los sitios más cómodos son la piel de la barriga y la de los muslos.

Para saber en cualquier momento la cifra de glucemia, hay unos aparatos muy cómodos, que con una sola gota de sangre hacen el análisis con mucha exactitud. También debe saber hacerlo el propio paciente. Son interesantes las cifras de antes de inyectar la insulina y las de 2 horas después de las comidas y deben anotarse con exactitud la glucemia, fecha y bora.

Por supuesto, también es importante hacerlo si se sospecba alguna alteración. Los síntomas de hipoglucemia (glucosa demasiado baja) son: hambre, nerviosismo, sudor frío, mareos, se resuelve con un azucarillo, pero debe hacerse antes una determinación analítica. El síntoma de hiperglucemia (exceso de glucosa) es la sed y se resuelve con insulina pero el ajuste debe hacerlo un médico, al menos inicialmente.

Las cífras normales son de 70 a 110 mg % ml en ayunas y de hasta 200 mg % ml después de comer, pero en un diabético, aunque esté bien controlado, pueden ser ocasionalmente superiores.

El autocontrol del diabético es accesible cuando el paciente conoce bien el funcionamiento de la insulina, las determinaciones de glucemia y la relación con la salud, la dieta y el ejercicio. Bajo estas condiciones y adecuadamente instruido llega a tomar decisiones correctas y seguras sobre su tratamiento que luego coteja en la consulta con su médico.

El autocontrol exige interés y decisión por parte del paciente, pero también esfuerzo y dedicación del personal sanitario. Casi siempre se obtienen unos resultados magníficos.