Resultados actuales en trasplante renal

 

El enfermo en diálisis con indicación de trasplante renal puede recibir un riñón de donante vivo o de cadáver. El trasplante renal de donante vivo ha estado justificado hasta ahora por:

l. Mejor supervivencia de injertos y pacientes.

2. Menor morbilidad.

3. Número insuficiente de riñones de cadáver.

Históricamente el trasplante renal de donante vivo ha tenido un papel muy importante y las razones a su favor eran tan evidentes que muchos grupos de trasplante se basaron en él durante largo tiempo. Actualmente los resultados con donante cadáver han alcanzado tales niveles de supervivencia de injertos y pacientes, que el número de partidarios del trasplante renal de donante vivo ha disminuido significativamente. Los grupos a su favor consideran que con el número de donaciones actuales es imposible cubrir las necesidades e incluso hay encuestas de opinión partidarias de que se continúen haciendo. No obstante, hay que pensar que el donante es una persona sana a la que se somete a una serie de riesgos. También se ha señalado, aunque no totalmente confirmado, que el donante vivo puede tener más posibilidades de padecer hipertensión arterial e incluso de desarrollar insuficiencia renal que si conserva sus dos riñones.

Mención especial merece la donación de vivo no emparentado; la ley española es clara en este aspecto y dice que no puede haber remuneración a cambio ya que la donación es un hecho altruista que tiene como única finalidad lograr la salud del receptor. Hay grupos de trasplante en el extranjero y encuestas de opinión partidarias de este tipo de donación, pero hay que huir de casos que no busquen exclusivamente la salud del receptor; el problema de estos presuntos donantes debe resolverlo la sociedad por otra vía.

En una encuesta realizada en 148 centros de trasplante renal de Europa, el 20% considera inaceptable el trasplante de donante vivo, y el 15% abandonó su realización por haber tenido complicaciones en el donante. Uno de los centros de más prestigio en trasplante renal de Estados Unidos no acepta el trasplante renal de donante vivo. Hoy el trasplante con donante vivo representa en Europa el 15-20% del total, y en Estados Unidos el 20-30%.

La supervivencia al año de injertos en trasplante renal de donante vivo emparentado HLA idéntico, que siguen tratamiento con azatioprina y prednisona, puede alcanzar el 95% y cuando es HLA semiidéntico entre el 90 y el 95%, si el receptor recibe previamente trasfusiones sanguíneas del donante. Con ciclosporina (Sandimmun), en casos de HLA semiidéntico se pueden alcanzar estas cifras sin necesidad de transfusiones. Los grupos partidarios del trasplante de donante vivo, tras analizar los efectos psicológicos, familiares y sociales en los donantes, dicen que no encuentran nada que oponer y, además, consideran que el riesgo físico, algo no unánimemente compartido, es muy pequeño.

Nuestro grupo es partidario del trasplante renal de cadáver como opción preferente y no excluye la posibilidad del trasplante de donante vivo, aunque considera que deben concurrir unas circunstancias muy especiales para su realización.

Los resultados actuales de trasplante renal de cadáver bajo tratamiento con ciclosporina (Sandimmun) han aproximado las cifras de supervivencia de injertos al de donante vivo, y es posible alcanzar una cifra superior al 80% al año con una mortalidad del receptor inferior al 2% en este período de tiempo. Concretamente en nuestro, grupo, -utilizando ciclosporina (Sandimmun") como inmunosupresor en trasplante renal de donante cadáver, la supervivencia del injerto al año es del 87,2% y a los dos años del 82%, y de los receptores del 99,6% y del 99,5% respectivamente. Grupos con más años de experiencia en el uso de este fármaco consideran que a los 5 años se puede alcanzar una supervivencia de injertos del 72%.

Se han citado supervivencias de pacientes y de injertos de uno, dos y cinco años, y el lector preguntará ¿pero qué ocurre a los 10 y 20 años? La respuesta actual, por ser parte del pasado, no sería correcta y nos alejaría de las perspectivas de éxito en quienes han recibido el injerto en esta nueva etapa del trasplante renal.

 

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