DIAGNÓSTICO DE MUERTE ENCEFÁLICA

 

El diagnóstico de la Muerte Encefálica (M.E.) crea dudas entre los profesionales sanitarios quizás por que pensemos que la M.E. no es el final de la vida o tal vez por las dudas que nos creen las pruebas diagnósticas.

Es fundamental que todos los profesionales sanitarios sepamos que la M.E. es el cese IRREVERSIBLE Y PERMANENTE de las funciones de todas las estructuras cerebrales. Y que en ningún estudio científico se ha podido demostrar que esta situación sea compatible con la vida.

Cuando un paciente con un daño estructural cerebral severo pasa de una situación grave a otra compatible con M.E., los profesionales sanitarios debemos saber que aunque nuestro trabajo no va a modificar el pronóstico si va a permitir la esperanza de vida para otros pacientes.

 Los pacientes en M.E. pueden realizar algún movimiento que parece poner en duda la irreversibilidad, pero como profesionales sanitarios debemos conocer que los reflejos espinales manifestados en movimientos no invalidan el diagnóstico por ello ante la más mínima duda se puede realizar cualquier prueba instrumental que avale el diagnóstico clínico.

La ley de trasplantes Anexo I del Real Decreto 2070/1999 vigente en España nos indica claramente el método para realizar el diagnóstico clínico de la M.E. y previamente a la exploración neurológica nos exige que existan unos requisitos previos:

 

  1. Debe existir un DAÑO ESTRUCTURAL SUFICIENTE y de CAUSA CONOCIDA
  2. Deben EXCLUIRSE y corregir las CAUSAS que SIMULAN la muerte encefálica:

Ø      Hipotermia severa <33ºC

Ø      Hipoxemia

Ø      Shock

Ø      Encefalopatías metabólicas: fallo hepático, hipoglucemia, hipofosfatemia, hipotiroidismo.

Ø      Drogas depresoras del sistema nervioso central, incluido alcohol, que puede ser causante de coma.

  1. Hay que investigar si se han administrado en el periodo de ingreso drogas neurodepresoras y relajantes musculares.

Es evidente que el cumplimiento de estos requisitos exige que los pacientes en esta situación estén ubicados en áreas de cuidados máximos y, por supuesto, ingresados en un hospital, olvidemos los mitos de extracciones de órganos en entornos extrahospitalarios.