“EN MEMORIA DE NUESTROS DONANTES”
Guía breve de ayuda a sus familias

9. Cuidando la propia salud

             Aún en los primeros momentos de duelo no debemos olvidar nuestra propia salud. Si está tomando alguna medicación crónica por hipertensión, por problemas nerviosos, gástricos o de otro tipo, esta medicación no debe suprimirse de golpe, ya que contribuiría a perjudicar nuestro débil equilibrio de salud. Por ello, si ha olvidado en casa las medicinas recuerde en el hospital el nombre de los medicamentos para que sean encontrados y administrados sin demora.

Puede quejarse. Aunque en el fondo creamos que no es justo pensar que un dolor de cabeza o de espalda tiene importancia y no es comparable al dolor que sufren otros familiares cercanos en esos momentos tan próximos a la pérdida. Por ello hay que comer, preferiblemente dietas digestivas, blandas, sin bebidas gaseosas ni alcohol. El agua es fundamental. Tenga en cuenta que el estrés de los últimos días, del momento actual ha contribuido a incrementar la sudoración y las pérdidas de líquidos por otras vías.

No deje de moverse, estirar las piernas y hacer ejercicio. Durante el tiempo que ha estado en el hospital probablemente el tiempo sentado haya sido mucho mayor del habitual y las piernas estarán hinchadas porque las venas de la extremidades inferiores se han distendido. Este efecto será mas marcado si hay varices. Levantarse y andar de vez en cuando facilitará la circulación. Si tiene que estar mucho tiempo sentado, puede elevar las piernas sobre una silla para facilitar el retorno venoso y aliviar la hinchazón.

La pena por el duelo no debe ser responsable de síntomas físicos importantes o prolongados. Es normal que aprecie cierta opresión en el pecho, sequedad de boca, cansancio y alteraciones de visión. Pero si tiene dolor de cabeza intenso, sensación de punzada a nivel del corazón, dificultad para respirar o vómitos repetidos, estos pueden ser síntomas importantes como para hacer una consulta medica. Para ello debería acercarse a un centro sanitario y en urgencias le confirmarán si tienen importancia o no.

En los primeros momentos del duelo es normal que tenga dificultades para dormir. La pérdida de alguien muy próximo provoca una gran tensión y que deja exhausto a cualquiera. Recuerde si ha tomado alguna bebida con excitante, como cafés o colas.

En general no habrá inconveniente en que tome alguna pastilla para dormir que facilite iniciar el sueño. Estos inductores del sueño no impedirán que Vd. se despierte si lo necesita y en cualquier caso le ayudaran a relajarse y facilitarle esos difíciles primeros días. Dentro de los nombres comerciales que están a la venta, Somnovit 1 mg; Lexatin 1.5 mg, Dormodor 1 mg, son los que pueden administrase a la mayoría de las personas con mínimo riesgo de efectos adversos. En cualquier caso, si tiene la oportunidad de consultar a su médico, él le ayudará.