“EN MEMORIA DE NUESTROS DONANTES”
Guía breve de ayuda a sus familias

28. Ética en Trasplantes

                 Los trasplantes de órganos son un tratamiento de éxito en más del 80% de las operaciones que se realizan en la actualidad con variaciones dependientes del estado del receptor, de las características del donante y de la experiencia del centro.

Con estos avances tecnológicos desarrollados tan rápidamente en todo el mundo, han surgido graves preocupaciones relacionadas con la obtención y reparto de los órganos.

La demanda de órganos para trasplante está creciendo más rápido que la disponibilidad y,  en el caso de los trasplantes de riñón, el número de donantes fallecidos es insuficiente para atender a todos los pacientes en diálisis que se beneficiarían con trasplantes. Este desequilibrio entre oferta y  demanda es todavía más acusado en países donde consideraciones de índole religiosa o cultural obstaculizan la donación de órganos

De ahí que la donación en vida esté creciendo en todo el mundo (excepto en España). En un principio estas donaciones estaban limitadas a órganos procedentes de familiares, básicamente por motivos de compatibilidad inmunológica y para evitar o controlar la pérdida de trasplantes por rechazo. Sin embargo, en los últimos años con el desarrollo de nuevos inmunosupresores, esta frontera inmunológica esta siendo superada y los trasplantes de órganos de donante vivo no emparentado, funcionan tan bien como los procedentes de familiares.

La insuficiente disponibilidad de órganos ha originado una búsqueda desesperada de los mismos. Muchos pacientes de países con recursos económicos están dispuestos a viajar al extranjero para beneficiarse de un trasplante. Su decisión es tan firme que algunos no tienen reparos en dejar de lado las cuestiones relativas a la obtención del órgano. Así la compraventa de riñones es un recurso posible en algunos países asiáticos pese a diferentes resoluciones de la Asociación Médica Mundial que prohíbe el comercio de órganos para trasplante. La OMS exhorta a los médicos a que no trasplanten órganos "si tienen razones para pensar que esos órganos han sido objeto de transacciones comerciales". El Consejo de la Sociedad de Trasplante insiste de forma inequívoca: "Ningún cirujano de trasplante deberá participar directa o indirectamente en trasplantes si sospecha que el órgano ha sido objeto de transacción  comercial".

Hace unos quince años que circulan rumores de tráfico de órganos procedentes de niños asesinados, mencionándose incidentes ocurridos en Honduras, Guatemala, Argentina y Brasil. Estas acusaciones proceden no sólo de periodistas sino de una gran variedad de funcionarios públicos nacionales e internacionales. Se puede asegurar con rotundidad que estos rumores son totalmente infundados y que nunca han podido ser demostrados.

Extraer un riñón para ser trasplantado requiere una intervención quirúrgica de varias horas en un entorno estéril y practicada por expertos; estas condiciones no se alcanzan en entornos rurales o instalaciones clandestinas. Por ello, los requisitos técnicos para un trasplante, así como los registros nacionales existentes en los que se consigna la procedencia y destino de todos los órganos trasplantados, permiten desmontar esas leyendas.

En nuestro entorno, podemos asegurar que los controles prácticos y las normas éticas hacen que la actividad de donación y trasplante sea un trabajo tutelado por elevados estándares de moralidad y los que desde las coordinaciones de trasplantes participamos en estos operativos, velamos para impedir cualquier tipo de comercio, prácticas que lamentablemente en otros países del mundo son noticia. Esta vigilancia obligada la ponemos a disposición del público que exige conocer el buen destino de los órganos donados y que serán distribuidos por criterios exclusivamente médicos que busquen el máximo beneficio del receptor y de justicia distributiva.