“EN MEMORIA DE NUESTROS DONANTES”
Guía breve de ayuda a sus familias  

 

 

10. Hablar

Inténtelo aunque piense que es difícil. Lo más natural será hablar de la persona fallecida. De sus recuerdos, de sus vivencias comunes. Aunque el interlocutor conozca las historias siempre le será grato escucharlas por parte de esa persona que sufre y que dará una versión apropiada para esas circunstancias. Por ello hable de sus recuerdos. Le ayudará a ver la muerte con menos odio, como una terrible desgracia que le ha tocado vivir. Probablemente se hubiera podido evitar o retrasar, pero la naturaleza y el destino que dirige nuestras trayectorias vitales ha querido llevarse a ese ser querido de forma prematura.

Hablar le dará fuerzas. Duelo del que no se habla es duelo que no cura. La comunicación con otras personas que hayan tenido experiencias parecidas suele ser de ayuda. Ellos comentaran sus sentimientos y como pudieron superar y salir de esos terribles momentos. En las semanas siguientes a la pérdida puede unirse a grupos de ayuda dirigidos por psicólogos que reúnan a personas en parecidas circunstancias. En la coordinación de trasplantes le pueden informar sobre los que funcionan en su ciudad.

 

 11. Escribir

Relatar sobre el papel sus sentimientos ayuda a facilitar el tránsito del duelo hacia una vida normal. Aunque crea que eso no va a suceder nunca, verá como el tiempo ayuda. Si antes escribía, debe seguir haciéndolo. Leer y escribir son dos actividades que ayudan a que en la cabeza no estén dando vueltas y vueltas los mismos sentimientos y que con esos recuerdos parezca más difícil salir del circulo vicioso. Para ello puede escribir cartas de agradecimiento a quienes le han dado el pésame. Cartas con información sobre el suceso a aquellos amigos o parientes lejanos que no han podido venir a los funerales por las circunstancias que sean. Cartas a aquellos que nos han llamado después de tantos años y que aunque habíamos dejado de verles no por ello se había debilitado la amistad.

 

 12. Recuerdos

Revisar un álbum de fotografías o un cajón de recuerdos: cartas, postales, nóminas, facturas, joyas, una entrada de fútbol de aquella tarde..., cosas que no dicen apenas nada a otros, porque son tan personales. Cerrar los ojos tras tocar y sentir esos recuerdos facilita regresiones hacia momentos felices.

- Vídeos. Visualizar vídeos del fallecido añade la dimensión del movimiento y el sonido a la foto. Todo parece más real y sirve como las fotos o los recuerdos para redimensionar la nueva relación con el fallecido.

- Animales. Los animales domésticos pueden ser un papel fundamental en el duelo. Enganchan a la vida, permiten expresar cariño, hablar de cosas que probablemente no hablarías con nadie; recuerdan al fallecido y permiten ponerte triste, incluso desahogar la rabia... "les damos cuatro gritos y poco después.... tan amigos", al acariciarles se tiene el calor del contacto físico, y con el paseo de un perro se facilita la comunicación. En último caso siempre supone un tema de conversación al que recurrir cuando se quieren eludir otras cuestiones. 

En cualquier caso recuerde: “solo muere aquello que se olvida”.

 

 13. Salir

Encerrarse no sirve de nada. Claro que al principio el reposo y la oscuridad parecen más acordes con el sentimiento. Además la sociedad espera que estés en casa. Pero sin pasarse. La luz natural es un elemento fundamental para que nuestros recuerdos se asienten en la memoria, para que los sentimientos se entremezclen con otros alegres: el tiempo ordenará por gravedad y severidad nuestros recuerdos.

Por ello es importante salir. Progresivamente, al principio menos, pero cuando hayan pasado semanas, las salidas deben ser incluso de más tiempo y más frecuentes que incluso antes. Planifique viajes con familiares y amigos. Ellos entenderán la necesidad de salir del ambiente cercano al suceso y le ayudarán en estas primeras fases del duelo.

 

 14. Busque información y lecturas

Aunque parezca que lo que está pasando es terrible y seguro que es así, otros que han pasado por circunstancias parecidas, tan graves, también pensaban que eran insuperables. Algunos han plasmado escritos, libros y testimonios que si tiene tiempo y disposición le pueden ayudar. Al final del libro, en la bibliografía recomendada, encontrará unos cuantos libros cortos que le pueden ayudar. Si no puede encontrarlos pregunte en la coordinación de trasplantes y le informarán de bibliotecas o se los prestarán para que los tenga en casa el tiempo que precise.