DIARIO INVENTADO DE UNA ENFERMA NECESITADA DE UN TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA

Material realizado para la Semana de la Salud

Tengo 7 años. Estoy en el hospital porque desde hace tiempo me siento muy cansada. El médico me ha dicho que no puedo jugar demasiado con mis amigos porque no es bueno para mi enfermedad. Tengo anemia aplásica. Ojalá algún día me pueda curar, pero necesito que alguien me done médula ósea, aunque no sé lo que es. Soy Fran y tengo 18 años. Hoy después de clase he ido con Vanessa (la chica que me gusta) a una charla sobre donación de médula (que no tenía ni idea de los que era), y después hemos decidido hacernos donantes.

Nos han tomado unas muestras de sangre que analizarán para ver si coinciden nuestras células óseas con la de alguien que necesite. Estoy muy orgulloso.

(DOS AÑOS DESPUÉS)

Hoy cumplo 9 años y tengo que ir al hospital para que me pongan una transfusión de sangre porque últimamente estoy muy debil.

(DOS AÑOS DESPUÉS)

Voy a salir a jugar un partido de futbol con mis amigos, ya que estoy libre porque ayer acabé mi último examen.

(TRES AÑOS DESPUÉS)

Hoy estoy muy contenta, me han dicho que han encontrado una persona gracias a la que me podré curar por fin. No la conozco, pero seguro que es alguien muy buena.

(TRES AÑOS DESPUÉS)

Esta mañana, estando en el trabajo, he recibido una inesperada llamada del Centro de Transfusiones diciéndome que tenían una persona enferma a la que le podía servir mi médula ósea. Al principio me he quedado un poco sorprendido, porque ya ni me acordaba, pero me lo han vuelto a explicar y he aceptado.

Mañana acudiré al hospital para que me saquen parte de mi médula. Me han dicho que estaré dormido una hora más o menos, con lo que no me dolerá, en muy poco tiempo me iré a casa y a los 15 días ya habré recuperado todas mis células.

He vuelto del hospital y estoy muy contento porque he conseguido ayudar a que alguien se cure sin darme cuenta. Ya me han trasplantado la médula de esa persona y me han dicho que mi cuerpo la ha aceptado bien, tal y como suponían.

Ahora ya no tendré que recibir transfusiones de sangre ni pasar largos periodos de tiempo en el hospital. Y al fin podré jugar a gusto con mis amigos sin cansarme tanto.

Ojalá pudiera agradecérselo a quien me ha salvado la vida.