COORDINADOR HOSPITALARIO DE TRASPLANTES

 

El Coordinador hospitalario de trasplantes (CH) es el profesional con la formación adecuada en todos los temas técnicos, científicos, jurídicos y administrativos concernientes a la donación y trasplante de órganos. El CH supervisa todo el proceso diagnóstico de la muerte encefálica y hace cumplir fielmente la legislación en todo el proceso con autoridad, suficiente autonomía en su actuación y exclusiva dependencia de la dirección Médica.

Coordinador de trasplantes

Los coordinadores de trasplantes hospitalarios están disponibles las 24 horas del día y participan en cualquier actividad hospitalaria relacionada con obtención y trasplante de órganos, esta dedicación permanente hace necesario que sobre todo en hospitales con gran actividad de donaciones y/o trasplantes sea necesario hablar de verdaderos Equipos de Coordinación de Trasplantes (ECT), integrados por personas de distintos estamentos y especialidades.

Los equipos de coordinación de trasplante deben ser concebidos como unidades de servicio que colaboran con los profesionales de diferentes especialidades, facilitando en lo posible su labor y tratando de evitar inmiscuirse en las funciones de estos profesionales.

El concepto de “Coordinador de Trasplantes” nació en los países anglosajones a mediados de los ochenta, cuando los avances médicos hicieron posible la llegada de la extracción multiorgánica. El hecho de que de un mismo donante se pasaran a extraer varios órganos, y a veces por parte de equipos quirúrgicos ubicados muy lejos del hospital donde se producía la donación, cambió por completo el panorama del momento, provocando la implantación de una logística verdaderamente compleja.

En España, en el inicio de los programas de trasplante los CH procedían fundamentalmente de los servicios de nefrología, dado que el trasplante renal era el más frecuente, y éstos estaban más involucrados. Posteriormente se han ido incorporando profesionales de diferentes estamentos hospitalarios y especialidades (médicos, enfermeras) con óptimos resultados.

Los nefrólogos cada vez representan un menor porcentaje frente a los intensivistas, distribuyéndose el resto entre especialidades diversas. Puede decirse que el CH más adecuado será aquel que muestre un mayor interés por esta labor dado el marcado componente vocacional y de entrega, así como un nivel formativo adecuado.

El coordinador de trasplante tiene su campo de actuación, cada vez más claramente delimitado, y, dentro de sus funciones como citamos más adelante, figura la concienciación de la población y como tal debe estar en contacto con los medios de comunicación. A pesar de lo mencionado, es muy importante que procure evitar un protagonismo que pudiera enturbiar sus relaciones con los profesionales. Debe quedar muy claro que los verdaderos protagonistas de los programas de trasplante son, en primer lugar, los donantes y los receptores y por tanto la propia sociedad. En segundo lugar, los artífices de los programas de trasplantes son los profesionales sanitarios, incluido lógicamente el coordinador de trasplante, y en consecuencia hacia todos ellos debe dirigirse el reconocimiento social.

Este equipo debería desarrollar una serie de funciones determinadas que abarcasen todo el proceso de donación de órganos y tejidos, tanto en su nivel sanitario como social, e incluso facilitasen a las unidades correspondientes el proceso de trasplante, garantizando el acceso equitativo de los pacientes a esta terapéutica.