Donación y trasplante de órganos

¿Quieres ser donante? Haz que todos lo sepan

NATALIO RUBIO. LUIS DE ALBA

Desde el punto de vista personal, el momento más difícil y delicado del proceso de donación y trasplante es la entrevista en la que se solicita los órganos a los familiares. Conocer de antemano la voluntad del fallecido, porque  ya en vida ya había manifestado su intención de ser donante, aligera de forma sustancial los difíciles momentos por los que atraviesan los familiares cuando han de tomar la decisión. 

Desde hace varios años, España ocupa un lugar de liderazgo mundial en cuanto a donación y trasplante de órganos y tejidos. Esto ha hecho posible que miles de enfermos de riñón, corazón, hígado o pulmón, para los que no existe tratamiento efectivo, puedan salvar la vida gracias a un trasplante y reintegrarse a su vida familiar y social con una normalidad casi absoluta, consiguiendo mejorar su calidad de vida de una forma muy ostensible.

Los continuos avances científicos en la medicina, la mayor experiencia y la mejor preparación de los equipos profesionales implicados en los trasplantes, junto con otros factores de tipo organizativo, de infraestructuras, etc., han hecho que la garantía de éxito en este tipo de intervenciones sea cada vez mayor. Esto conlleva el aumento del número de pacientes que pueden beneficiarse de esta terapéutica, lo que significa que, a pesar de la gran actividad desarrollada y los indudables éxitos conseguidos, las listas de espera siguen creciendo y son miles los pacientes que esperan un 6rgano que les pueda salvar la vida o liberarlo de la dependencia de una máquina.

La cruda realidad de las listas de espera nos lleva a plantearnos cuál es el obstáculo que impide que se realicen más trasplantes, y la conclusión no es otra que la escasez de órganos. Hay una frase muy difundida entre los profesionales que trabajamos en este campo y que resume perfectamente esta situación: Sin donantes no hay trasplantes, por lo que hay que plantearse cuáles son las circunstancias que impiden que aumente el número de donaciones, para poder ofrecer más oportunidades a aquellos enfermos que esperan un órgano.

E1 acto de la donación de órganos es un acto fundamentalmente generoso y solidario ya que significa entregar algo a otra persona sin esperar nada a cambio. La sociedad española ha demostrado en sobradas ocasiones que es una sociedad profunda- mente solidaria, y la donación de órganos no es una excepción a esta regla. Si España es el primer país del mundo en índices de donación, se debe fundamentalmente a que el sentimiento mayoritario de nuestra sociedad es favorable a la misma.

Este sentimiento mayoritario de la sociedad española tiene su reflejo en nuestra legislación en materia de trasplantes, que en el aspecto concreto de la donación, se basa en el principio del consentimiento presunto. Esto significa que podría ser donante toda aquella persona fallecida que no hubiese expresado en vida su voluntad contraria. A su vez, y como no podría ser de otra manera, establece el respeto escrupuloso de la voluntad del fallecido. Esto obliga a los profesionales responsables a que, cuando se produce un fallecimiento con posibilidad de donación, averigüen cual era la voluntad del paciente, lo que implica invariablemente, plantear esta cuestión a la familia y personas más cercanas, solicitando su consentimiento.

Por esta razón debemos dejar de lado el miedo o el pudor a hablar de estas cuestiones, comentarlas con nuestros amigos y familiares, y si nuestra intención es la de ser donantes y ofrecer algo a los demás, cuando ya nada se pueda hacer por nosotros, hay que decirlo, hacerlo publico, que todos sepan que queremos serlo, contribuyendo de este modo a aumentar las oportunidades de aquellos que necesitan un trasplante para seguir viviendo.

Éste es, sin duda, uno de los momentos más duros que nos toca vivir a todos los profesionales que trabajamos en trasplantes, ya que tenemos que actuar inmediatamente después de una muerte, la mayor parte de las veces inesperada, cuando la familia todavía no ha asumido la pérdida. Desgraciadamente, el tiempo es fundamental y de la rapidez con que se inicie todo el proceso puede depender el éxito del futuro trasplante.

Nuestra experiencia nos indica que, el hecho de conocer de antemano cual era la voluntad del fallecido, facilita enormemente este trámite y disminuye la ansiedad de las familias que no tienen que tomar una decisión propia, desconociendo la opinión de su ser querido, sino que en todo momento tienen la seguridad de cumplir con su voluntad, lo que, en cierta medida, puede reconfortarles en esos momentos tan difíciles.

Por el contrario, el desconocimiento de esa voluntad crea desasosiego y ansiedad en la familia, que debe tomar una decisión en un momento de gran tensión y sin la opinión que más podría importar en este caso. No son pocas las veces que por este motivo no se autoriza la donación, escuchándose frases como "yo soy donante, pero no puedo autorizar la donación porque desconozco cual era su opinión'' o "no conozco su voluntad, porque nunca hemos hablado de este tema'' Este es el motivo de que un número no despreciable de posibles donaciones no lleguen a buen término, impidiéndose de esta manera el acceso al trasplante de muchos enfermos.

Natalio Rubio Riquelme.
Luis de Alba Tovar.
Coordinadores de Trasplantes.
Hospital Marina Baixa. 
Alicante

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Trasplante de ÓRGANOS