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Donación y trasplante de órganos | ![]() |

!Cómo
han cambiado las cosas¡.
Una reflexión sobre la edad, la
donación y el trasplante de órganos.
- ¡Niñas a cenar!, llamaba la abuela sin mucho éxito a sus nietas, que seguían embelesadas con los juegos de su nuevo ordenador.
- ¡Esto no puede ser!, os estoy llamando desde hace media hora. En mis tiempos, acudíamos sin rechistar cuando nos llamaban los mayores. ¡Ay, como han cambiado las cosas!.
- Ya vamos abuela, espera un poco, que casi hemos conseguido encontrar el tesoro.
- Cuando yo era pequeña, no había ordenadores, y los niños jugábamos con cartones, telas y muñecos de trapo; además, éramos mucho más obedientes.¡Ay, como han cambiado las cosas!.
- Abuela, no te enfades, que ya estamos aquí. Cuéntanos cosas de cuando tú eras pequeña.
- Ya casi no me acuerdo.
- Venga, no seas rollo, que sólo tienes sesenta años.
- Entonces no había lo que hay ahora, no existía la Game-Boy ni la "mountain-bike", no había tantos cines ni televisión, ni existía el Internet. Para ir de Valencia a Madrid, tardábamos más de ocho horas lo que ahora son poco más de tres en coche o en tren. No había tantos hospitales como ahora y casi todos los niños nacía en casa.
- Y cuando alguien se ponía malita, como mi amiga Lucía que le han hecho un trasplante de médula, ¿tampoco había trasplantes?.
- No, no había nada de eso, no existía esa posibilidad. Entonces, dices que a tu amiga Lucía le han hecho un trasplante, hay que ver, lo que han cambiado las cosas. Y ¿está ya bien del todo?.
- Lucía está estupenda, ha vuelto al cole y nos han contado que se ha puesto buena porque su hermanito, que nació hace poco, le ha dado sangre de su cordón umbilical, ya sabes, ese tubo que sale del ombligo. Hoy hemos estado jugando al fútbol en el patio, ella ha metido un gol.
- Vaya suerte, la que ha tenido vuestra amiga con su hermanito.
- Si, se llama Raúl y Lucía dice que es muy feo. La seño nos ha contado que no hace falta tener un hermano para que te puedan hacer un trasplante, dice que eso depende de todos, que todos podemos dar y que todos podemos recibir, y dice también, que si nadie da, nadie recibe.
- Sí hija, sí, pero eso es para la gente joven; a nosotros, los mayores, ya no nos tocan esas cosas.
- Abuela, que tu no eres tan vieja; además ¿no nos contaste que al abuelo de Inma le habían puesto un riñón nuevo y que ya no tenía que ir a la máquina que orinaba por él?.
- Es verdad, tenéis razón niñas, y él tiene la misma edad que yo. La verdad está muy mejorado y que tiene mejor color; hasta parece que ya no tiene el mal genio que gastaba. El otro día lo vi corriendo por el parque con Inma.
- Lo ves abuela, como hay para todos; sólo hay que estar dispuesto a dar y a recibir. En el cole dicen que una persona puede ayudar a muchas y nosotras estamos de acuerdo.
- Me habéis convencido, yo también he cambiado: si pueden aprovechar algo de mí, yo también quiero dar.
Esta conversación real o ficticia, podría tener lugar hoy en día en cualquiera de nuestros hogares. Hoy, prácticamente todos conocemos a alguien que precisa o que ha recibido un trasplante de órganos o tejidos.
En la actualidad, gracias a la solidaridad de la gente y al altruista proceso de donación, en primer lugar, y al desarrollo de los avances tecnológicos y científicos, la edad no es una contraindicación por sí misma para la donación y el trasplante de órganos o tejidos.
Durante 1999, en la Comunidad Valenciana, se validaron 60 cordones umbilicales que fueron introducidos en el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), ubicado en la Fundación José Carreras de Lucha contra la Leucemia, conectado con todos los registros de los países occidentales, incluido EE.UU.
Rafael Zaragoza Crespo.
Mª Jesús Lidón Pérez
Coordinadores de Trasplantes.
Hospital Universitario Dr. Peset.
Valencia.
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