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EL DUELOAlicante 1997. |
FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DUELO:
Como ya se ha dicho,aún cuando hayan elementos comunes
, la pérdida de un ser querido es vivida de manera única e individual por cada uno de los dolientes .Cuatro grupos de factores afectan de manera importante al duelo: Los factores psicológicos, los recursos personales, las circunstancias específicas de la muerte, los apoyos externos. 1.-Los factores psicológicos.La pérdida y el sentido de la pérdida es único.Una misma pérdida tiene un significado diferente para diferentes personas, porque cada uno la percibe de manera distinta, dependiendo del:
- Sentido, calidad e inversión emocional de esa relación para el doliente.
- Dependencia o independencia que ha generado,
- Cantidad y calidad de los «asuntos» sin resolver entre el doliente y el fallecido, características del fallecido, (edad, sexo, personalidad),
- Percepción del doliente sobre la «realización, satisfacción y cumplimiento « que la vida ha deparado al fallecido.
- Rol y funciones del fallecido para el doliente, su familia y el sistema social en que se movía, que van a dar lugar a determinado número de pérdidas secundarias.
Si las relaciones con el ser querido han sido conflictivas, el dolor no solo es por la pérdida;el doliente también se culpa de no haber tenido mejores relaciones con el fallecido; no le queda ni la esperanza de poder mejorarlas algún día.
En este caso, la muerte del ser querido resucita viejos conflictos, no resueltos con anterioridad: miedos, ansiedades, sentimientos de abandono infantiles; y conflictos de ambivalencia, dependencia, seguridad en las relaciones padres-hijo. El doliente tiene que enfrentarse a la pérdida actual y a viejas pérdidas.
Existe más riesgo de encronización del duelo, cuando la relación previa entre el fallecido y el doliente (padreshijo,relación de pareja) no era ya sana. Puede producir el « síndrome de duelo ambivalente», en el que se mezcla la sensación de alivio con los sentimientos de culpa (12). El impacto que una pérdida produce en una persona no se puede «normalizar», de manera que se pueda asumir «a priori» qué pérdida va a afectarle más. Pero la pena es mayor cuando muere un hijo pequeño o adolescente, y el esposo/la esposa. 2.-Los recursos personalesLa respuesta a la pérdida y la manera de afrontar el traba o del duelo es análoga a otras respuestas vitales de la persona.
Dependen de:
La comprensión, implicaciones, manera de afrontar y expresar la pérdida, están influídos siempre por el propio sentido de la existencia y la fundamentación religiosolfilosófica, cultural y social del doliente. 3. Circunstancias específicas de la muerte. El modo y momento de morir influye en los supervivientes. No es lo mismo:
- Sus comportamientos adaptativos, personalidad , carácter y salud mental.
- El grado de confianza en sí mismo,
- El nivel de madurez e inteligencia, relacionados de manera positiva con una buena resolución del duelo, al dar más posibilidades de entender el sentido e ¡aplicaciones de esa muerte.
- El haber o no sufrido otros duelos, que pueden afectarle de manera positiva - sabe que «sobrevive» a la pérdida - o negativa.
- La posibilidad de expresar el duelo.
- La concurrencia de otras crisis personales, que complican el duelo. Cada una de ellas demanda energía y atención, en momentos en que se está «vacío».
- La muerte de un anciano que la de un niño. Los padres experimentan ésta como antinatural e injusta.
- La muerte por una enfermedad terminal, que la súbita e imprevista.
- La muerte por suicidio o actos violentos.
La primera, da a los allegados la oportunidad de prepararse al desenlace. Un accidente de tráfico o laboral, un infarto, origina muertes muy difíciles de aceptar. Todavía más dramática resulta la muerte por suicidio, que deja sentimientos de culpa profundos o la que resulta de actos violentos (asesinatos, violaciones). Los dolientes pueden obsesionarse con el pensamiento de cómo habrá vivido su ser querido aquellos últimos momentos.
4. Los apoyos externos
Los dolientes viven su duelo en una determinada realidad social, que influye en el proceso de recuperación.
La familia es el contexto fundamental y puede ayudar o entorpecer la elaboración de un duelo, permitiendo,por ej., exteriorizar la pena o por el contrario, premiando «la fortaleza» y «entereza» del que «se controla». Toda « cultura familiar» implica comportamientos, tradiciones, valores sociales y expectativas.
Los amigos, los profesionales, los «grupos de pertenencia», la Iglesia, los «grupos de ayuda mutua» -formados por personas que han sufrido experiencias similares- pueden ser otras tantas posibilidades de apoyo y consuelo.
Las reacciones atípicas del duelo
La intensidad y duración de las reacciones en el tiempo es quizá lo que distingue un duelo normal de otro anormal. (Pancrazzi,14)
En el duelo anormal el proceso queda bloqueado y el dolor no se elabora. Las actitudes de rechazo y no aceptación del hecho y los sentimientos de rabia, culpa y tristeza no resueltos, pueden originar este bloqueamiento. (Parkes, 16).Los mecanismos de defensa que permiten a las personas gestionar la angustia, afrontar situaciones difíciles o controlar reacciones emotivas, no tienen en estos casos una función saludable. Bloquean, retrasan o distorsionan un proceso de crecimiento y maduración. Son mecanismos de rechazo, fijación, represión, racionalización, aislamiento, regresión, somatización o identificación (con el difunto).
Tipos de duelo. (14)
Anticipatorio, en caso de muertes anunciadas
Retardado, en aquellas personas que «se controlan», «no tienen tiempo de ocuparse de sí mismas» o escapan al dolor y a la realidad de la muerte del ser querido mediante una «hiperactividad». Durante meses o incluso años, cualquier recuerdo o imagen, desencadena el duelo no resuelto.
Crónico, que arrastra el doliente durante años, absorbido por los recuerdos, incapaz de reincorporarse a la vida normal.
Patológico, caracterizado por un agotamiento nervioso, síntomas hipocondriacos, identificación con el fallecido o dependencia de los fármacos o el alcohol. Requiere ayuda profesional.
Los objetivos del duelo.
Wordon (20) establece cuatro:
Aceptar la realidad de la pérdida, que es el paso más difícil.
Dar expresión a los sentimientos, identificarlos y comprenderlos, para así aceptarlos y encontrar cauces apropiados de canalización e integración.
Adaptarse a la nueva existencia sin el ser querido.
Invertir la energía emotiva en nuevas relaciones.
La resolución del duelo
En general, puede decirse que el duelo ha sido resuelto cuando el doliente ha cumplido los citados objetivos.La duración del duelo es siempre variable y dependiente de factores particulares que influyen en la respuesta individual a la pérdida.
Los síntomas más intensos del duelo agudo pueden durar entre 6 y 12 meses, pero se conocen procesos que necesitan 3 años y más. Hay aspectos de la pérdida que acompañan al doliente para siempre o del duelo mediato, que se prolongan durante años y a veces hasta su muerte.
El tiempo es terapéutico porque da una perspectiva, ayuda a resituar los hechos, adaptarse al cambio y procesar sentimientos. Sin embargo, que «el tiempo todo lo cura», «sólo se necesita tiempo», «con el tiempo el dolor es menor», sólo es cierto si se toma el duelo como un traba o, se afronta la pérdida sin negarla inhibirla o posponerla y se atraviesa el dolor, sin evitarlo o circunvalarlo.(17)
Pangrazzi(14) cita dos signos concretos de recuperación:
PAPEL DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS
El profesional sanitario debe comportarse con los familiares del fallecido con tacto, respeto y empatía.
El lenguaje a utilizar debe ser claro, directo y sencillo.
Objetivos de la ayuda al doliente. (12)Los dos aspectos a considerar son: el sufrimiento del doliente y los riesgos aparejados.(12)
Es difícil distinguir entre el dolor y la aflicción «normales» y «anormales», hasta que transcurran unos cuantos rneses o más, desde la muerte del ser querido. (5)
Pero siempre el sufrimiento del doliente es mayor si se trata de: muertes inesperadas, «inoportunas» por la edad o las circunstancias, un hijo de corta edad o incluso adolescente, el cónyuge.(2)
Los riesgos que puede conllevar un duelo:Son factores de riesgo el tipo de muerte, las características de la relación dolientelfallecido ya mencionadas, las características del superviviente y las circunstancias sociales.
Estos riesgos deben valorarse cuidadosamente y si se duda, avisar al psiquíatra(12).
Ayuda en el duelo inmediato (1)La ayuda al doliente al resto de la familia, ede restarse mediante intervenciones en distintos momentos:
- Cuando el paciente está muy grave.
- Cuando fallece.
- En las primeras horas del duelo.
Cuando el paciente está muy grave:
Cuando el ser querido fallece:
La vida está sembrada de pequeñas y grandes pérdidas.
La muerte de un ser querido es una experiencia humana atroz, por la que todos tenemos que pasar en algún momento de nuestra existencia.
Un proceso de duelo, al que no podemos escapar, que es inevitable, que siempre se producirá, es la única respuesta posible.
Cuanto más activo sea, menor será su duración y el riesgo de que resurja de modo distorsionado en el futuro:
Es la manera más «sana» de hacer un duelo.
A pesar de la carga de sufrimiento que origina, puede transformar una experiencia aparentemente negativa en positiva, por el potencial creativo y de crecimiento que conlleva. De la muerte surge la esperanza y con la esperanza, una nueva vida.
Los profesionales sanitarios, están actualmente muy cerca de los dolientes y sus familiares. Si tienen conocimientos científicos del duelo y experiencias vitales del dolor humano, están en condiciones de ayudar y consolar a las personas que pasan por el trance de perder a un ser querido.
«El duelo es tan natural como
llorar cuando te lastimas,
dormir cuando estás cansado,
comer cuando tienes hambre,
estornudar cuando te pica la nariz.
Es la manera en que la naturaleza
sana un corazón roto.»
Doug Manning
«No me quites mi duelo»
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